El “Parque del agua”: Parque Natural Sierra de Castril

El “Parque del agua” – Parque Natural Sierra de Castril.

El Parque Natural Sierra de Castril es un lugar espectacular por sus especiales características HÍDRICAS Y GEOLÓGICAS.

Está atravesado de norte a sur por su río, el Río Castril, el más caudaloso y constante de la provincia de Granada.

 

A lo largo de su recorrido recibe numerosos aportes, tanto de los barrancos que existen a ambos lados de su cauce, (Barranco del Buitre, Cerrada de La Malena, Barranco de Túnez) como del agua que se infiltra a través de la superficie, tras impregnar y saturar rocas permeables. El infiltrado de agua se extiende por el altiplano granadino, situado más allá de los límites de este espacio natural y alimentando también a otros ríos, fuentes y nacimientos.

 

El agua ha esculpido en este parque su paisaje, siendo una de las formaciones más comunes y numerosas las cerradas en la roca caliza, que hacen de este pequeño Parque Natural de 12,700 hectáreas uno de los mejores lugares de Andalucía para la práctica del Barranquísmo.

El río forma un ecosistema de gran importancia en esta sierra, pues en él habitan numerosos organismos, desde los minúsculos y por ello no menos importantes (ya que son la base de las cadenas tróficas) crustáceos, moluscos, larvas de insectos, algas, hasta los vertebrados como la trucha común (la de mayor pureza genética de la península), su depredadora la nutria, un animal tan poco común como es el musgaño de cabrera, el colorido Martín pescador, el gracioso mirlo acuático, el elegante ánade real.


A las orillas del río se forma el bosque de ribera, ejerciendo un papel fundamental puesto que actúa como sumidero de contaminantes, disminuye la erosión del suelo y lo enriquece, da cobijo a animales que habitan en el río y sus proximidades, y mantiene la temperatura del agua necesaria para la supervivencia de las especies que albergan en ella en definitiva, un ecosistema de incalculable valor ecológico. Este bosque de ribera está representado por mimbres, sargas, chopos, fresnos, olmos, carrizales, 
juncales y zarzales.

A medida que nos alejamos del cauce cambia la secuencia de vegetación, encontrando encinas, quejigos y arces, y pinos de diversas especies procedentes de repoblaciones (carrasco, laricino o negro). En las zonas de mayor altitud nos encontramos con el pino salgareño, sabinas y enebros rastreros y otras especies de aspecto almohadillado o del tipo piornal que generan un bosque de alta montaña de los más antiguos y mejor conservados de Europa.

Otra consecuencia directa del discurrir de las aguas es el impresionante relieve kárstico, es decir, la roca caliza ha sido moldeada constante y abundantemente por el agua, dando lugar a los impresionantes barrancos, gargantas, cerradas, lapiaces, simas, cuevas. El relieve es muy abrupto y te impresionará visualizar las cerradas tan numerosas y próximas unas de otras, belleza que encontrarás en pocos lugares de la geografía española.

 

En la alta montaña del Parque Natural Sierra de Castril encuentran su hábitat, anfibios como los sapos y la salamandra, y aves como el roquero rojo, el alimoche, el halcón peregrino, el águila real y la perdicera, el buitre leonado o el quebrantahuesos. Algunos individuos de este último tienen sus rompederos cerca del Nacimiento del Río Castril, y con suerte se podrá visualizar esta singular ave necrófaga si se realiza una ruta de senderismo por el lugar.

 

Otra fauna habitual es: cabra montés, muflón, gamo, ciervo, ardilla roja, colirrojo real, chotacabras gris, paloma torcaz, conejo, jabalí, así como abundantes y diferentes anfibios y reptiles.

La época del año en la que nos encontramos ahora  mismo (Finales del invierno – marzo), es la mejor para visitar este Parque Natural Sierra de Castril, puesto que el río discurre por el Parque de manera impresionante gracias al gran caudal de agua aportado por a las últimas lluvias conformando preciosos paisajes visuales y sonoros. De manera que es momento idóneo para realizar actividades por el entorno, sin olvidar las condiciones meteorológicas y que, debido a las características geológicas y orográficas citadas, puede ser fácil despistarse.

Desde GEOACTIVA Turismo en el  Centro de Visitantes de Castril ofrecemos los servicios de RUTAS GUIADAS, RUTAS 4×4, AVISTAMIENTO DE QUEBRANTAHUESOS, BARRANQUISMO, ESPELEOLOGÍA, VÍA FERRATA, ESCALADA, ACTIVIDADES MULTIAVENTURA.

Familias Activas

Despedidas de solter@ y grupo de amig@s

La luz que deja de iluminar nuestras estivales noches: luciérnagas

Luciérnagas, también conocidas como “gusanos de luz” pertenecen a la familia de los lampíridos, son por tanto coleópteros (escarabajos), aunque por su aspecto no lo aparenta. Machos  y hembras de una misma especie difieren mucho; las hembras tienen aspecto de larva, normalmente ápteras (sin alas), en ocasiones con alas vestigiales; los machos por otra parte si son alados y voladores, de menor tamaño que las hembras y con morfología de escarabajo. Las hembras son las que tienen capacidad bioluminiscente, poseen unas células con actividad luciferasa, que a partir de un sustrato denominado luciferina, generan luminiscencia.

Estas células se encuentran situadas en la parte final del abdomen,  tienen además otras células en el abdomen con cristales de ácido úrico que reflejan y amplían la emisión de luz de las anteriores. Esta luz emitida por las hembras actúa de atrayente sexual, de hecho, las distintas especies emiten distintos patrones de luz, por lo que el macho identifica si la hembra es o no de su misma especie.


Existen alrededor de 2000 especies de luciérnagas, distribuidas la mayoría en las zonas tropicales y subtropicales, puesto que habitan en zonas húmedas; sólo unas cuantas se sitúan en Europa, de ellas en España se encuentran 8 especies.

Las luciérnagas, además de regalarnos un bonito paisaje por su bioluminiscencia en las noches de verano, ejercen un papel fundamental en la dinámica de los ecosistemas. Sus larvas se alimentan de larvas de invertebrados, especialmente de pequeños caracoles y babosas en elevado número, beneficiando de forma muy directa a la agricultura; actuando como pesticida natural.

Como la mayoría de los insectos, las luciérnagas están disminuyendo su número y desapareciendo, debido al extendido uso de pesticidas. Añadiendo el problema de la contaminación lumínica, quizás no tanto porque los machos puedan confundir las luces artificiales con la luz de las hembras de su misma especie, sino porque estas les desorientan y les dificulta la búsqueda de las hembras, disminuyendo por ello su reproducción y por tanto, el número de individuos de sus poblaciones. La contaminación lumínica produce grandes problemas en el mundo animal, desorientación de aves en migración, desajuste en la relación depredador-presa para muchos animales, crías de tortugas que van hacia el paseo marítimo en vez de dirigirse hacia el mar, anuros que quedan atrapados en haces de luz, y un largo etcétera.

En el caso concreto de las luciérnagas, para contribuir a su conservación de forma sencilla, se debería disminuir el uso de pesticidas en agricultura, optando por una agricultura ecológica, algo que está al orden del día. Además, disminuir el uso de lámparas en verano (puesto que es la época de reproducción de las mismas, desde finales de junio hasta principios de agosto), en particular en las zonas más rurales y urbanizaciones y las que iluminan senderos, y en mayor medida las que se encuentran cerca del suelo, puesto que las hembras no vuelan y se encontrarán mayoritariamente cerca del suelo, donde los machos las buscarán.

Queda de más decir que evidentemente, cuando tratas de proteger y conservar a una especie concreta como en este caso, ayudas a proteger a otros, puesto que conservas su hábitat que es hábitat de otros muchos organismos. Como ejemplo llamativo encontramos la ciudad de México (concretamente en Xalapa), donde debido al ecoturismo atraído por los espectáculos que proporcionan las luciérnagas, se ha favorecido la conservación del bosque, disminuyendo la producción madera en un 70%.

Apreciaron que a medida que disminuía la distribución boscosa, disminuía el turismo generado por las luciérnagas; tratándose pues la luciérnaga como un indicativo de” bienestar” de un ecosistema.