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Senderismo en la Sierra de Castril

¡Diviértete explorando!

Al Norte de la provincia de Granada se encuentra el Parque Natural de la Sierra de Castril, recorrido de Norte a Sur por el río homónimo, su principal característica es su espectacular relieve, fruto de la naturaleza caliza del suelo, las precipitaciones en las cumbres y la acción de las aguas. La orografía del interior de este espacio protegido es muy abrupta, las pendientes son muy acusadas, los relieves empinados y difíciles. Otro dato importante es la presencia de numerosas simas y cuevas. La distinta roca por la que discurren las aguas condiciona su relieve. El efecto colador de estas rocas propicia la aparición de numerosos manantiales, además da lugar a la formación de pequeñas lagunas temporales. En las cumbres dominan lapiaces, dolinas y lagunas efímeras; que dan paso en el curso medio a valles anchos y profundos en el cauce principal, mientras que sus afluentes tallan barrancos de paredes verticales, bellísimas cerradas y espectaculares cascadas como por ejemplo la Cerrada de la Magdalena y de Lézar. Cercano a la localidad de Castril se encuentran el pantano del Portillo y el de San Clemente, que ofrecen la posibilidad de la práctica de deportes acuáticos como el piragüismo.

Localización: Norte de la provincia de Granada, frontera con el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Ubicación: 37°47′45″N 2°46′44″OAltitud: Entre  855 y  2.138 msnm. Datos climáticos: Precipitación media anual 700 mm. Temperaturas medias entre 6º C (invierno) y 27º C (verano). Superficie: 12.696 ha. Población aproximada: 2.569 habitantes. Municipio: Castril.

El Centro de Visitantes Castril está situado a 200 metros de dicha localidad, en la A-326. Propiedad de la red de equipamientos de la Consejería de Medio Ambiente. El edificio consta de tres plantas, entre las cuales se encuentra una sala de recepción, una tienda de productos autóctonos y una sala de usos múltiples, utilizada para exposiciones, cursos y conferencias.
En su exposición se exponen paneles explicativos del entorno del Parque, sus recursos geológicos y agrícolas, su vegetación y fauna. Alberga un balcón mirador, que ofrece una magnífica vista sobre el Conjunto Histórico de Castril y del río. El sótano ofrece una amplia sala dedicada a la etnografía y una numerosa muestra de objetos y artesanía. Es el sitio ideal donde obtener información relevante sobre todas las rutas de senderismo que nos ofrece el Parque Natural, lugares de interés y todo tipo de actividades relacionadas con el turismo activo.

Rutas de senderismo

Las características del relieve de la Sierra de Castril incitan a la práctica de la espeleología, el barranquismo y el senderismo, entre otros, nos centraremos en esta última práctica. El senderismo es una opción saludable para conocer activamente un paraje natural, descubrir caminos y sendas que proporcionan al caminante energía positiva, equilibrio y bienestar, además se puede realizar durante todo del año. En la Sierra de Castril existe una red de senderos que la atraviesa alcanzando toda su extensión, creando preciosas rutas como la del Nacimiento del río Castril, la Cerrada de la Magdalena, Cerrada de Castril, Cortijo del Nacimiento-Prados del Conde, Cerrada de Lézar, Cerro del Buitre o el Cerro Empanadas. A continuación te mostramos una breve descripción de sus características y una interesante crónica del Cerro Empanadas. Esperamos que te sea de utilidad.

Nacimiento del Río Castril

Trayecto: Lineal. Longitud: 2,4 km. Tiempo estimado: 1 hora. Dificultad: Baja. Tipo Camino: Senda. Paisaje/Vegetación: Relieve abrupto: Paisaje sobre rocas calizas. Bosque de ribera. Manantiales y surgencias. Impronta ganadera. Amplias panorámicas.

Cerrada de la Magdalena

Trayecto: Lineal. Longitud: 1,6 km. Tiempo Estimado: 1 hora. Dificultad: Baja. Tipo camino: Senda. Paisaje/Vegetación: Relieve abrupto, barrancos. Paisaje de sustrato calizo. Cascadas y saltos de agua. Bosque mediterráneo. Encinares y pinares de repoblación. Bosques de ribera.

Cortijo del Nacimiento-Prados del Conde

Trayecto: Lineal. Longitud: 12,3 km. Tiempo Estimado: 5 horas. Dificultad: Media – Alta. Tipo Camino: Senda o pista. Paisaje/Vegetación: Relieve accidentado sobre materiales calizos. Extensos pastizales con arbustos y matorral espinoso y prados de alta montaña. Importante cabaña ganadera. Arquitectura popular.

Cerrada de Lézar

Trayecto: Lineal. Longitud: 1,8 km. Tiempo Estimado: 1 horas. Dificultad: Baja. Tipo Camino: Carril o pista. Paisaje/Vegetación: Gargantas o barrancos verticales. Encinar y pinar. Amplias panorámicas del valle de Castril. Paisaje de raigambre ganadera.

Cerro del Buitre

Trayecto: Circular. Longitud: 10,7 km. Tiempo Estimado: 5 horas. Dificultad: Media – Alta. Tipo Camino: Senda. Paisaje/Vegetación: Amplias panorámicas las serranías de Castril y del Pozo, de la Sierra de La Sagra al noroeste y, más hacia el sur, Sierra Seca, con el valle del río, el embalse del Portillo y la localidad de Castril, al fondo. Bosque de pino salgareño, piornales y prados de alta montaña.

Cerro de las Empanadas (2.106 m)

Trayecto: Lineal. Longitud: 10,5 km. Tiempo estimado: 6,30 horas. Dificultad: Muy alta.Tipo camino: Senda con firme rocoso y pedregoso. Paisaje/vegetación: Paisaje dominado por las moles calizas de la Sierra de Castril y su convulsa y espectacular geología, donde junto a pinos y encinas podemos encontrar magníficos ejemplares de sabinas y cornicabras, encaramados sobre las paredes rocosas de esta Sierra.

Crónica de una ruta llena de contrastes

Nuboso festivo, pero sin previsiones de lluvia. Veinticuatro personas y yo acomodando mochilas, chaquetas y bastones, junto a las tuberías del Cortijo del Nacimiento. Iniciamos el itinerario por sendero señalizado que discurre en la mayor parte de su trazado junto al cauce del río Castril hasta su nacimiento a 2,4 km de dificultad baja. Estamos en pleno corazón del Parque Natural Sierra de Castril, acompañados/as de mimbres, sargas, fresnos y chopos. El nacimiento es un lugar grandioso sobre todo en los meses de mayo y junio, cuando el agua emana de las rocosas paredes de la montaña con una fuerza inaudita. Sumergida tras del manantial, hay una sima de más de 100 metros de profundidad  que conecta con las grandes cavidades kársticas de la Sierra.  Algunos atrevidos bajan al fondo a fotografiar.

Ascendemos suavemente por el Barranco de la Osa, un tímido sol va despertándose accediendo a la enorme caverna, hay una escalinata de piedras, un tramo complicado protegido por cables de acero que necesitan mantenimiento. Esta cueva ha sido utilizada por el hombre primitivo, recientemente por pastores y leñadores, sin duda es un enclave natural muy peculiar. El agua erosiona el macizo calcáreo y transforma el paisaje en un sistema kárstico de elevado valor ambiental.

Se reanuda la marcha, encontramos  la joya botánica del recorrido: el tejo milenario, que sin duda se ha salvado de la depredación humana, debido a la dificultad de acceso a él. Nos encaminamos cruzando suaves lomas hasta llegar al Cortijo de la Puerca, situado sobre un rodal de tierra de labor, ahora convertida en pradera. Aquí tomamos un tentempié, uno del grupo se ha traído hasta la bota de vino que gustosamente comparte. Cinco personas deciden no continuar. Les indicamos  la salida, situada al Sur y señalizada por balizas. Es una bajada en zigzag por un precioso sendero, construido artesanalmente que les llevará hasta un puente de madera que enlaza con el sendero de inicio.

Retomamos la senda que hay justo detrás del Cortijo, caminamos por zonas agrestes y peligros diversos. En muchos tramos no hay senda, ha desaparecido con las lluvias recientes, aquí el sentido de la orientación es primordial. Una hermosa águila real nos deja maravillados/as unos segundos mientras acaricia el cielo. Entre pinos salgareños (Pinus nigra), vereas que aparecen y desaparecen, laderas escarpadas, paredes rocosas y donde la tierra es muy movediza avanzamos hasta el collado Salitre. El escarpado e inaccesible terreno junto al desnivel provoca que haya una espera entre quienes vamos en cabecera y quienes quedan en la cola. Nuevamente se toma la decisión de partir el grupo, así que trece senderistas inician la bajada hasta el Cortijo del Maestrillo donde nos esperarán.

La vista del Cerro Empanadas en su vertiente Este intimida, desafiante, salvaje; posee un desnivel de 1.000 metros en la parte granadina, pues esta montaña es la frontera natural y cima compartida por dos provincias y a su vez dos Parques Naturales, el que visitamos y el de Cazorla, Segura y Las Villas. Dejamos a nuestras espaldas el Cerro de la Carrasca y ascendemos hasta coger el Cordal de la Sierra de Empanadas. Quedamos seis, cada cual a su ritmo va llegando al destrozado vértice geodésico. Un viento helado nos recibe en la cumbre, allá abajo un rebaño de cabras haciendo malabares entre los peñascos. Las vistas son impresionantes mires donde mires. Mis compañeros me ofrecen dulces para reponer el desgaste de la subida, alguna que otra foto sin demorarnos mucho, pues el frío arrecia. Comienza una vertiginosa bajada en dirección al Collado de la Cruz, para antes de llegar a él introducirnos en un inmenso tobogán rocoso. Nos conducirá por el cauce del río, las pozas se suceden en la espectacular bajada para aparecer justo en la idílica morada del “Maestrillo” junto a la cabecera del Barranco de Túnez. Una construcción totalmente derruida es lo que queda en la actualidad, de lo que en su día fue la morada de un personaje digno de una novela, cuya forma de vida rompe todos los esquemas en los que vivimos la gran mayoría. Me hubiese gustado conocerlo y compartir conversación o silencio con él, la mochila descansando a mis pies, contemplando como la luz otoñal se va apaciguando a través de los nogales, dejando que el duende de la montaña se acomode a nuestro lado y sintiendo un día más la fortuna de estar en este mágico paraje, libres de todo.

Nos reagrupamos, la ruta se va a prolongar más de lo establecido. Con paciencia infinita, al igual que un monje budista realizando un mándala de arena en concentración absoluta, así vamos un paso tras otro perdiendo altura, se adivina en los rostros la mella del cansancio. Me imagino este paisaje en primavera, cuando el agua lucha por ocupar su espacio natural, cuando el verdor de los arboles te refresca la mirada, habrá que volver en esa época del año para experimentarlo en primera persona. Seguimos la bajada por el barranco, tras los mojones de piedras y después las señales de madera, la vereda asciende dejando en la vertiente contraria un senderillo que lleva hasta la Cerrada del Magdalena, la tarde va cayendo implacablemente. Hago una breve parada para admirar una mole rocosa que pide a gritos ser escalada, en el horizonte  el Pantano del Portillo como una mancha brillante en la lejanía. Esta es una Sierra de grandes contrastes, frondosa y agreste, pero toda ella cargada de extraordinaria belleza. Nos introducimos en una pedrera que como un reptil baja serpenteante por la ladera hasta dejarnos en un camino de retamas junto al puente de madera. En breve estamos en los Cortijos del Nacimiento brindando por nuestra hazaña, acompañados/as de un variado tapeo.

 

Información descripciones senderos: Consejería de Medio Ambiente (Granada).

Fuente imágenes: Propias.

Crónica: Carmen Sm.

¡Nos vemos explorando estos senderos!